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  • Escucha a tu corazón

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Muchas veces no cofías más en los demás que en tí mismo.

Por diferentes motivos: inseguridad, baja autoestima, o simple comodidad, dejas de escucharte,

 dejas de prestarte atención. Es en esos momentos cuando no sabes quien eres ni que deseas…

Cuando te sientas así, quita el pie del acelerador, baja un poco tus decibeles y escucha la voz que proviene de tu interior, es la única que puede ayudarte a encontrar tu camino….

 


Escucha a tu corazón (SOLEDAD PASTORUTTI)

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Es tu sonrisa una bendición

reparadora de todo mal

nació contigo una flor

es muy amiga del trigo

florcita reina del prado

vas a encontrarte con todo y más

pregunta siempre al señor

él esta en todos los sitios

Escucha bien a tu corazón

él tiene la voz muy bajita

escucha al viento con su canción

pañuelos de amor que se agitan

con tu perfume el aire cambiará

y en tu jardín sembraras alegría

Para los tiempos que corren

la tierra va acostumbrándose

llora en silencio tierra

una flor quiere ayudarte

busca florcita el camino

con la ilusión y esperanza

nada te puede quebrar

si esta bien fuerte tu alma

Escucha bien a tu corazón

él tiene la voz muy bajita

y escucha al viento con su canción

pañuelos de amor que se agitan

con tu perfume el aire cambiará

y en tu jardín sembraras alegría

(interludio musical)

Escucha bien a tu corazón

él tiene la voz muy bajita

escucha al viento con su canción

pañuelos de amor que se agitan

y escucha bien a tu corazón

él tiene la voz muy bajita

y escucha al viento y su canción

pañuelos de amor que se agitan

con tu perfume el aire cambiará

y en tu jardín sembraras alegría, alegría…

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  • Las Tres Rejas

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El joven discípulo de un filósofo sabio llega a casa y le dice:

– Maestro, un amigo estuvo hablando de ti con malevolencia…

– !Espera!- lo interrumpe el filósofo – ?Hiciste pasar por las tres rejas lo que vas a contarme?

– ¿Las tres rejas? -preguntó el discípulo-

– Sí la primera es la verdad. ¿Estás seguro que lo que quieres decirme es absolutamente cierto?

– No. Lo oí comentar a unos vecinos…

– Al menos lo habrás hecho pasar por la segunda reja, que es la bondad… Eso que deseas decirme, ¿es bueno para alguien?

– No, en realidad, no. Al contrario…

– !Ah, vaya!… La tercera reja es la necesidad. ¿Es necesario hacerme saber eso que tanto te inquieta?

– A decir verdad, no.

– Entonces. -dijo el sabio sonriendo- si no es verdad, ni bueno, ni necesario, sepultémoslo en el olvido.

Cuándo más sanas estarían las relaciones humanas, si todos

hiciéramos pasar por las tres rejas aquellas cosas de las que nos hacemos eco!!!

Autor Desconocido